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  • Varios métodos para construir un poema

    Decía Federico García Lorca que la poesía “es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse y que forman algo así como un misterio”. En Palibrio, queremos desvelar el misterio y ayudarte a construir tus obras poéticas con algunos trucos para crear tu poema total.

    Aunque como descubrirás en nuestra librería muchos de nuestros autores ya se han atrevido a cultivar este género, después del Día Mundial de la Poesía que se celebra cada 21 de marzo, conceptos como forma poética, rima, ritmo e imágenes no te van a sonar extraños nunca más.

    Forma poética

    Escribir un poema consiste en hilvanar ideas plasmadas en palabras con cierta musicalidad. Para ello, estructuramos las oraciones, a las cuales damos el nombre de versos, creando estrofas. Estas son las que determinan la forma poética de la composición: pareados, tercetos, cuartetos, quintillas,… Pese a la libertad intrínseca que asociamos a la poesía, la distribución de las estrofas cuenta ya con unas formas tradicionales que se han convertido en las más usadas:

    • Soneto

    Utilizado por los principales poetas españoles -Lope de Vega, Góngora, Quevedo, Rafael Alberti o García Lorca, entre otros- a partir del siglo XV pero originario de Italia, el soneto está compuesto por 14 versos de once sílabas que se dividen en cuatro estrofas, dos cuartetos y dos tercetos. En estas, el poeta expresa una introducción, desarrollo y reflexión que da sentido último al poema, siempre en rima consonante.

    • Romance

    Propio de la tradición oral hispanoamericana de la Edad Media, el romance desembocó en versos escritos sin divisiones en estrofas. Actualmente, esta forma originariamente cantada por juglares se compone de versos octosílabos donde los pares riman en asonante.

    • Cuarteto y redondilla

    Ambas composiciones están formadas por una estrofa de cuatro versos aunque mientras en el cuarteto los versos tienen 9 o más sílabas por verso y una rima consonante, la redondilla se caracteriza por sus versos octosílabos con rima asonante o consonante.

    Figuras retóricas

    Casi imprescindibles en el arte poético, las figuras literarias dotan a los versos comunes de una mayor abstracción gracias a la alteración de la sintaxis. El sentido literal de las palabras o su orden habitual es modificado con la única finalidad de incrementar el placer estético en lector. De entre las técnicas más comunes destacan:

    • Metáfora y símil

    Seguramente la más utilizada, consiste en aplicar una descripción real a otra imaginaria para establecer una similitud entre ellas. Es el caso de tener “ojos como luceros”, donde los luceros son la imagen real que se asemeja a los ojos pero que no entendemos en su sentido literal.
    Parecido a la metáfora pero más simple que esta porque carece del sentido figurado de la anterior es el símil, una comparación entre términos que comparten alguna característica.

    • Metonimia

    Cuando hablamos de las mejores “plumas” de la literatura no nos referimos a la herramienta que se utiliza para escribir sino al escritor que se esconde detrás de esta. Se trata de una metonimia, la designación de una cosa o idea con el nombre de otra, en base a su relación de proximidad.

    • Personificación

    También llamada prosopopeya, la personificación es el arte de atribuir cualidades propias de seres animados a otros inanimados o abstractos. Así lo hizo Bécquer en sus famosas Rimas, donde dotó de vida propia a los átomos: “Los invisibles átomos del aire/en derredor palpitan y se inflaman”.

    Rima y ritmo

    La distribución regular de la rima y el ritmo es lo que otorga armonía a la composición poética. En el caso de la rima, se trata de repetir la silaba tónica al final de dos o más versos haciendo que coincidan todos los fonemas (rima consonante) o sólo las vocales (rima asonante).

    Aunque existen poemas sin rima, esta repetición de sonidos es uno de los principales elementos que proporcionan el ritmo o musicalidad del poema.

    Y si quieres experimentar con más libertad sin que ello implique una pérdida de la musicalidad del poema, puedes probar también con el verso libre. Sin confundirlo con la prosa poética, este no suele respetar una métrica y rima estrictas pero rompe con la monotonía del verso tradicional.

    Como hemos visto, las opciones para crear tus poemas son infinitas, ¡ahora sólo te queda conocer las posibilidades de publicación especializada en poesía que Palibrio ofrece!