EE. UU 1-877-407-5847 | México 01-800-288-2243 | Internacional 1-812-671-9757
  • Cuatro áreas para mejorar el diálogo de tu historia

    En este artículo, Palibrio identifica cuatro áreas en las que deberías concentrarte para que consigas escribir un libro que apasione a los lectores.

    Sin embargo, antes de empezar a ver cómo mejorar tus diálogos, vamos a recordar qué debería aportar el diálogo a nuestra historia. Sabemos que la regla de oro del diálogo es mostrar en vez de decir, por tanto es imprescindible que tengamos las siguientes funciones en cuenta cuando leamos y editemos el manuscrito.

    Las seis funciones del diálogo:

    El diálogo en nuestra historia debería:

    1. Mostrar el personaje (en lo que dice y no dice)
    2. Proporcionar la información pertinente
    3. Conducir el argumento de forma que construya tensión y dramatismo
    4. Mostrar la química y las relaciones entre personajes
    5. Crear una parte emocional de los personajes
    6. Crear espacios en la página para evitar romper o dificultar la historia para el lector

    Ahora que has acabado el primer borrador de tu manuscrito, es hora de editarlo. Palibrio te recomienda que realices una edición específica del diálogo una vez acabada la edición general. Aquí te mostramos cuatro áreas que debes revisar.

    1. Cerciórate de usar el vocabulario apropiado
    2. Hay que considerar dos grupos de personas cuando eliges el tipo de lenguaje que usarán tus personajes. El primer grupo son tus lectores, y el segundo son los personajes en sí mismos. Vamos a darte una serie de preguntas que debes hacerte sobre cada grupo para asegurarte de que estás usando el vocabulario adecuado.

      ¿Qué edad tienen?
      Personajes: Un adolescente hablará distinto a un jubilado.
      Lectores: Piensa en la clasificación de las películas en términos de lenguaje explícito. También elige el nivel de sofisticación en el lenguaje en función de tu audiencia.

      ¿De qué sexo son?
      Personajes: Hombres y mujeres pueden usar vocabularios diferentes
      Lectores: Lectores masculinos y femeninos reaccionarán diferente al vocabulario que hayas decidido usar.

      ¿Cuál es su procedencia social?
      Personajes: ¿Tienen un pasado duro o nacieron entre algodones?
      Lectores: Las distintas clases socioeconómicas verán el tema desde sus diferentes puntos de vista. Piensa en cómo les afectará personalmente si lo que está pasando en tu historia fuera real y qué reacción pueden tener.

      ¿Qué nivel de educación tienen?
      Personajes: Piensa en cómo de variado o limitado será su vocabulario, si usarían jerga o hablarían de manera erudita sobre una amplia variedad de temas.
      Lectores: Piensa si serán capaces de entender las palabras técnicas y cuántos temas les serán familiares.

      ¿Dónde viven y de dónde son?
      Personajes: Dependiendo de su procedencia puede que hablen de una manera particular utilizando palabras o expresiones típicas de la zona.
      Lectores: ¿Entenderán tus lectores estas palabras?

    3. Las conversaciones deben cautivar a los lectores
    4. Tus diálogos no deben ser exactamente una copia de cómo habla la gente, pero debería ser lo suficientemente realista para que sea creíble y a la vez enganche al lector. Te damos los elementos que debes considerar cuando montes tu diálogo en la historia.

      • Contexto: La situación en la que tus personajes están hablando decidirá las palabras que usen, la manera en la que se comunican, y el ritmo de la conversación. Si están en medio de una batalla, con explosiones alrededor suyo, la forma en la que hablen debe reflejar esto.
      • Palabras: No dejes que las frases de tus personajes digan cosas que ya están dichas en tu narración. Evita esto para que el lector no piense que está perdiendo el tiempo leyendo cosas que ya sabe. Usa contracciones en las palabras si consideras que las personas lo harían en una conversación normal.
      • Etiquetas de diálogo: Recuerda que debes hacerlo corto y sencillo. Pon la palabra “dijo” cuanto sea posible. “Él dijo”, “dijo ella”. Añade unos “gritó” o “susurró” para variar, pero no lo elabores demasiado. El uso de muchas etiquetas puede empezar a sonar artificial y dirigir la atención de tus lectores a esto, en vez de al diálogo.
      • Acciones: Los gestos de tus personales se pueden usar para enfatizar lo que están diciendo, o para romper un discurso largo. El oyente puede asentir o suspirar mientras el hablante continúa. Comentar esto romperá un poco la conversación.
      • Emociones: La relación entre dos personajes dictará la manera en la que se hablan y también el ritmo de la conversación. Deberán usar frases cortas si existe una relación tensa entre ambos o frases largas y fluidas si se encuentran cómodos entre ellos. Puntúa la conversación con algunos gestos físicos para representar miedo, para dejar ver una mentira, etc.
      • Verbosidad: Algunas personas hablan mucho mientras otras son más calladas. No permitas que tus personajes hablen y hablen. Recuerda que tus lectores son capaces de deducir más cosas de lo no se ha dicho de lo que se ha dicho.
    5. Puntúa bien
    6. Con el fin de producir un manuscrito lo más profesional posible, tu diálogo debería ser puntuado correctamente. Comprueba que tus diálogos:

      • Empiezan en una línea nueva cada vez que habla otro personaje.
      • Utiliza guiones o comillas entre las palabras.
      • Puntúa dentro de las comillas.
      • Acaba con una coma antes de las etiquetas del diálogo o con un punto antes de la acción.
    7. ¿Qué puedes mejorar?
    8. Asegúrate de leer tus diálogos en voz alta cuando los estés editando. Si no fluye o suena irreal cuando lo dices, tus lectores no lo entenderán. Escapa de clichés y busca el propio ritmo de tu historia. Comprueba también que tu diálogo contribuye a la historia y que cumple con al menos una de las seis funciones del diálogo mencionadas al principio del artículo. Escuchar a escondidas en un pasatiempo entretenido. Aquí tienes una justificación para darte el gusto ¡sin sentirte culpable! Visita un lugar público, ya sea una cafetería o un parque, y siéntate cerca (sin molestar) de donde haya personas hablando. Recoge el diferente tipo de idiosincrasia de las personas teniendo en cuenta las palabras que usan y repiten, y los patrones de discurso que utilizan. Ahora piensa si puedes añadir alguno de estos rasgos o características comunes en el diálogo de tu historia y evalúa si supone una mejora.