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  • Nuestro autor destacado del mes es...

    Manuel R. Espejo


    Transmite su particular concepción del cristianismo para adaptarla a los estándares de este siglo. Nuestro Autor Destacado de este mes de noviembre, Manuel R. Espejo, lo hace a través de sus cinco obras publicadas con Palibrio en las que pasa de su faceta más pastoral a su cara más introspectiva.

    Forma al cristiano del siglo XXI. Para una nueva doctrina de la fe que no se quede sólo en enseñanzas teológicas ni visitas a la iglesia sino que cree también verdaderos intérpretes de la palabra de Dios.

    Manuel R. Espejo es sacerdote de jóvenes y adultos pero es ante todo educador. A ello se ha dedicado a lo largo de 40 años pero ahora ha optado también por difundir sus conocimientos por escrito a través de cuatro obras publicadas con Palibrio a las cuales se sumará próximamente una quinta.

    Una labor altruista con la cual quiere contribuir al loable objetivo de construir unas sociedades “libres de egoísmos” y que le ha merecido también este mes la distinción de ser nuestro Autor Destacado.

    Actualización del cristianismo

    No le interesa la promoción de su libro ni las ventas; asegura que esto lo deja “en las manos de Dios”. Lo que en realidad le quita el sueño es transmitir su particular concepción del cristianismo y adaptarla a los estándares de este siglo porque, tal y como nos confiesa, no está de acuerdo con algunos modos de vivir la fe. “Es necesario ponernos al día en la doctrina cristiana y no quedarnos en lo que aprendimos para la mal llamada Primera Comunión o Confirmación”, añade.

    Por este motivo, el tema religioso –al que califica de “muy importante para llegar a ser plenamente humano”- es una constante en toda su bibliografía, de la misma forma que también lo es el estilo de vida “abierto a la solidaridad y la trascendencia” que desprenden todas sus obras.

    Nos explica que tiene “prisa” por escribir y publicar porque ello le permite dar a conocer sus puntos de vista pero, lejos de alentar a los creyentes a frecuentar los templos de Cristo, se complace con bastante menos: “Me conformaría con que los lectores tuvieran el deseo de que esa doctrina sólida les pasara de la cabeza al corazón y así aprendieran a interpretar ellos mismos la Palabra de Dios”.

    Pese a su más que completa formación –ha realizado estudios en teología, pedagogía y cinematografía-, no duda cuando le preguntamos por la faceta profesional que mejor define su esencia: “Todo lo que soy se lo debo a mi bautismo y mi permanencia en los Escolapios. Mi ser condiciona mi hacer”. Por ello se dedica a surtir a jóvenes y adultos con lo que él ha aprendido a lo largo de un camino espiritual cuyo fruto son las herramientas para que otros se “autoeduquen”.

    De lo pastoral, a la fuerza de lo personal

    De compilar parábolas con el objetivo de llegar al público más sencillo, a sumirse en las instrucciones de los Santos Padres de la Iglesia y atreverse a interpretarlas. Ésta es a grandes rasgos la evolución de la trayectoria literaria de nuestro autor.

    Una trayectoria moldeada por la experiencia y que, sin salirse de lo pastoral, ha ido incorporando progresivamente la faceta más personal del escritor. Lo vemos en una primera obra, 1.229 parábolas, fábulas, reflexiones…, surgida del Cuaderno para la oración inicial que él mismo realizó a lo largo de diez años de trabajo para sus alumnos de los colegios escolapios.

    Un libro lleno de reflexiones aplicables, tal y como enumera, a “clases de Religión, homilías, ejercicios espirituales, retiros, convivencias u oraciones personales”, así como también al diario existir de los no creyentes y de las cuales debería resultar “una meditación en silencio y un breve diálogo voluntario”.

    Los temas que su experiencia religiosa ha determinado como “imprescindibles” conforman una segunda publicación, Palabras para rescatar, donde el autor profundiza en la reflexión sobre una fe que necesita continuamente ser repensada y a través de la cual se adivina ya una inclinación más personal que, sin embargo, no olvida lo pastoral porque, como apunta, “escribir un libro así es siempre pastoral”.

    Con ella, los lectores descubrirán desde su subjetividad palabras básicas para entender la doctrina tales como eucaristía, perdón, sufrimientos, vida consagrada, cuaresma, familia o conversión cristiana, entre otras.

    Una tendencia a la introspección que se mantiene en el tercero de sus libros, El año de la fe. ¿Qué me pide?, una novela con capítulos autobiográficos que se sirve de esta primera persona para atrapar el lector y ayudarlo a crecer. “Entiendo que el testimonio personal tiene más fuerza que la pura doctrina, más cercana al rollo”.

    “Siento que el pueblo cristiano no se alimenta con la doctrina sustancial de los Santos Padres y eso hace que su vida esté flaca”. Este descubrimiento personal de los escritores eclesiásticos que elaboraron los cinco primeros siglos del cristianismo fue el motivo de su cuarta obra publicada en español, Conociendo a los santos padres y orando con ellos.

    En ella, el sacerdote se dedica a resumir y comentar la 2ª lectura del Oficio de Lecturas desde la apertura del Tiempo de Adviento. Lejos ya del estilo más neutro del primer libro, la interpretación es parte esencial de esta publicación porque, en sus palabras, “la gente sencilla que puede leer mis escritos necesita esa ayuda para sacar jugo a lo que lee”.

    Una obra que se verá completada por un segundo tomo de la misma temática que verá próximamente la luz, así como otra que acaba de hacerlo, Índice de las constituciones de Calasanz y otros materiales, sobre este fundador de la primera escuela cristiana popular de Europa y dirigida a Novicios y Juniores para quitarles el miedo inicial a la investigación.

    Palibrio “gana en atención al autor”

    Espejo tenía claro desde un primer momento el valor de la autopublicación para dar a conocer sus enseñanzas. Porque era consciente que las editoriales tradicionales no suelen abrir sus puertas a escritores noveles que no aportan garantías de ventas pero, ante todo, porque su profunda voluntad de difundir la palabra de Dios no podía supeditarse a las limitadas reglas del mercado editorial: “Éste es uno de los pocos modos de lanzar al aire lo que escribes y seguir así ayudando a las personas que no te oyen oralmente”.

    Y aunque antes de topar con Palibrio había tenido la suerte de probar con dos editoriales tradicionales y hasta con dos más dedicadas a la autopublicación, se queda con la “buena atención” recibida por esta última casa editorial. “Palibrio las gana a las cuatro en atención al autor, pulcritud y rapidez”. Desde aquí, aprovechamos para mostrar nuestro más firme compromiso en continuar trabajando para mantener el nivel en la atención a nuestros autores y calidad de nuestros productos.