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  • Nuestro autor destacado del mes es…

    Javier Duhart

    Edifica narrativas del yo cimentadas en una prosa diligente hecha de la fusión de vivencias e imaginación. Sus materiales de construcción literaria responden a un estilo propio pero se sirven de las virtudes particulares de cada género. Nuestro nuevo Autor Destacado es un arquitecto de profesión y apasionado de la pintura que ha hecho de las letras su nueva herramienta de trabajo.

    Hasta la fecha, Javier Duhart ha erigido un imperio de palabras formado por ocho obras en español publicadas con Palibrio a las cuales seguirá próximamente la más reciente de sus composiciones, Los muchochos de Atlixco.

    A lo largo de este camino, el autor ha relegado pasiones como el dibujo, la arquitectura y la pintura a un segundo lugar mientras se contagiaba de la magia de la literatura e intentaba a su vez transmitirla a sus lectores. Ese “plus” literario que, asegura, le llegó “como un premio” lo acompaña ahora en todo lo que hace y lo conduce por una experimentación formal que empezó con la novela pero que ha culminado también en terrenos nada fáciles como el relato corto o la poesía.

    Una sucesión trepidante de acontecimientos y una fantasía inagotable de tramas y subtramas caracterizan una escritura que, pasada la influencia inicial de amigos escritores como José Agustín y René Avilés Fabíla, ha ido conformando un trabajo literario singular.

    Novela, eje de la producción editorial

    Vive, recuerda, escucha, observa y escribe. Todo lo que rodea a nuestro autor es susceptible de convertirse en motivo literario. Así le ocurrió con una de sus primeras obras, Niña de Tijuana, basada en “los recuerdos de andanzas por aquella ciudad fronteriza” y que es también una de sus favoritas por el componente autobiográfico del argumento: Javier, el protagonista, encuentra 36,000 dólares en un automóvil de lujo y se ve envuelto en las más inverosímiles aventuras.

    El componente autobiográfico es también protagonista en una de sus últimas publicaciones, Amigos años de juventud, donde el autor describe diversas aventuras adolescentes con uno de sus mejores amigos y las envuelve misteriosamente en una gama de colores azules.

    Con un estilo muy similar a las anteriores pero inspirada esta vez en una noticia que el mismo escritor escuchó en la radio, La huida narra la fuga de dos peligrosos presos y las peripecias vividas en busca de su libertad.

    Tal y como nos confiesa Duhart, independientemente de la sugestión que motive el argumento, “después de escribir la primera novela ya nada es indiferente para uno, todo tiene sentido en nuestra mente. Todo son personajes de una historia y lugares donde se desarrolla el argumento y solo pensándolo es como si ya estuviera escribiendo”. Deformación profesional, lo llamarían algunos. Virtud del escritor, nos gusta a nosotros.

    Porque “el erotismo está en la vida y tiene que hacerse presente”, este autor de Palibrio impregna de sensualidad la mayoría de sus obras. “En todo lo que escribo surge de alguna manera el erotismo y lo trato de la manera más directa que puedo, tal como es, sin cortapisas”.

    Ejemplos de ello son El bastón y Rogelio y Otilia. Mientras en la primera novela el autor se sumerge en el torbellino de aventuras que acecha a la pareja de recién casados formada por Rolando y Fernanda, la segunda narra la relación de amor entre dos púberes y primos de segundo grado que acaban de heredar una cuantiosa fortuna.

    Alejada de las anteriores a causa de un mayor componente introspectivo, en Sueño de vida Duhart crea un alter ego imaginario que lo acompaña mientras intenta dar respuesta a las grandes preguntas de la humanidad sobre el sentido de la existencia. En sus palabras, se trata de “un viaje al interior del ser humano, una reflexión sobre la vida misma, una aventura fantástica, un sueño real”.

    En todas y cada uno de estas hazañas los lectores adivinarán la fuerza de mensajes universales que se mantienen constantes en su escritura: “esforzarse por llegar a la meta, llegar con alegría, levantarse si caes, alimentar el espíritu y regalar ternura y abrirse para recibirla”.

    Hacia el cuento y la poesía

    Gracias a una narrativa que califica de “ágil, desenfadada y directa”, Duhart ha demostrado con creces que domina el arte de la novela pero este no es el único campo donde demuestra la ligereza de su pluma. La misma desenvoltura de sus ficciones la aplica también a todo género literario: en sus primeras exploraciones en el relato breve y la poesía, la espontaneidad continua siendo marca de autor.

    Cuando le preguntamos por su género favorito, no se decide pero tiene metáforas para todos: “El cuento es como un knockout en el primer round, la novela es como un knockout en el 10 o el 12 y en la poesía cada renglón de un poema es un verso con la posibilidad de tocarnos el alma tan solo con el acomodo de palabras”. Por todas esas posibilidades infinitas de jugar con las palabras y mientras aún experimenta, asegura: “Me siento a gusto con los tres géneros. Cuando logro alguna imagen, la satisfacción es enorme”.

    Los viajes del autor, profesionales o por placer, son los que han motivado gran parte de los 12 relatos que conforman Cuentos que cuento. Entre estos, no falta el humor de ‘Vacaciones teletransportado’, la reflexión sobre la propia carrera en ‘De fantasmas y escritores’ ni el amor “equivocado” de ‘Ofelia’.

    Aunque, según confiesa, no fue él quien escogió la poesía sino esta la que le “llegó” por sorpresa, el nacimiento de su primera nieta fue el acontecimiento que encendió su necesidad de expresarse a través de la lirica. Y porque, como destaca, “la poesía no es propiedad de nadie sino refugio de quien la necesita o gozo de quien puede disfrutarla”, se lanzó sin miedo a la composición de versos.

    Así nació uno de sus libros más recientes, Sobredosis de gozos y lamentos, una obra divida en dos secciones de poesía –poemas a las cosas y poemas varios– a las cuales complementa una historia prenatal.

    “Poner en manos expertas el valioso trabajo literario”

    Aunque cuenta con una legión de lectores con quienes mantiene una “estupenda” relación a través de presentaciones de libros y recitales de poesía, el autor se sirve también de una página web oficial para la promoción de sus obras. En esta, el arquitecto y escritor destaca sus logros en diversas facetas artísticas y comparte desde fragmentos literarios a obras pictóricas.

    Este ha sido el camino recorrido después de encontrar a Palibrio, editorial que recomienda “ampliamente” y a la que llegó después de una mala experiencia con otra casa de publicación. “Desde la primera novela quedé muy satisfecho con la excelente presentación del libro”, explica.

    A esta primera novela, la siguieron siete obras más y la que verá la luz en los próximos meses. Él es ya un experto en la edición de libros y por este motivo recomienda a los escritores noveles dejar su trabajo en manos de profesionales: “Ya que la mayoría de escritores no tenemos ni idea de cómo publicar, mi consejo es poner en manos expertas tu valioso trabajo literario. Manos como las de Palibrio”.