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  • Nuestro autor destacado del mes es…

    Jairo López

    Sus obras son sus personajes pero también los dilemas existenciales que los acompañan. Estos existen en su propio mundo pero se abandonan a las interpretaciones subjetivas de cada lector. Leer cualquiera de las ocho obras de Jairo López es buscar sentido a la propia vida. Nuestro autor destacado ya ha encontrado el suyo propio: la escritura.

    Se define como un personaje de un libro llamado vida. La misma vida que necesita ser escrita y divulgada al mundo para existir y tener sentido pero también la que proporciona la inspiración a la citada escritura. Son seguramente estas concepciones las que han convertido a Jairo López no solo en uno de nuestros cinco autores con más libros publicados en Palibrio, sino en nuestro Autor Destacado.

    Con un total de ocho obras entre su bibliografía –de ficción, principalmente– este amante de la abstracción en el campo artístico también ha decidido enajenarse de los objetos sensibles en su faceta más literaria.

    Con cada una de sus líneas, el escritor se entrega por completo a las cuestiones del pensamiento, proyecta dilemas y pone al lector entre las cuerdas: “Todas mis obras reflejan encrucijadas. El argumento no tiene respuesta y es el lector quien decide de qué lado ponerse”. En sus palabras, “una obra de teatro construida a partir de la interacción filosófica de los personajes”.

    Pese a este punto en común de todas sus creaciones, cada una de ellas es única porque abre un universo lleno de preguntas existenciales cuya responsabilidad recae solo en la interpretación singular de cada lector.

    Personajes en busca de sentido

    Los personajes de cada una de las obras del autor son los encargados de ayudarnos a navegar por ese mar de incertidumbre vital a partir del cuestionamiento y la reflexión. Todos ellos, sin excepción, son personas introvertidas –tal y como se define el mismo autor– que tratan de comunicar un mundo a la vez que lo descubren y entienden por sí mismos.

    Así es Dick, el protagonista de La odisea de una testosterona y así son también los protagonistas de El abyecto y El existencialista. En un primer momento, podrían ser tachados de locos o desequilibrados pero, según el autor, son solo personajes “que tratan de estirar la realidad con sus ideas para ver hasta donde las cosas tienen o no sentido”. Ante la falta de verdades absolutas, ellos proyectan los dilemas humanos.

    No obstante, cada uno entraña particulares e interesantes matices. Dick explorará en su afán de masculinidad envuelto en un aura de tragicomedia con contenido “sexual, lascivo y muy psicoanalítico”. Por lo que a los otros sujetos se refiere, uno es despreciable en extremo a causa de sus circunstancias sociales y el otro ha perdido por completo el sentido de la realidad por una excesiva creencia en Dios.

    El Salvador, una reflexión

    Pese a que la ficción es su principal campo de estudio e interés –“amo la libertad y la ficción me permite hacer volar mi imaginación y la de los lectores”, asegura–, la condición de salvadoreño de López impregna gran parte de su producción. “Es cierto que vivo en Estados Unidos y estoy más vinculado con la modernidad que con lo antiguo, pero esto no significa que no haya formado parte de la vida rural y pobre de El Salvador”, apunta.

    Desde la más estricta autobiografía en Aventura cultural hasta un reflejo del crisol religioso de la cultura nacional en Anarquía Teológica, tres de sus libros publicados en español referencian explícitamente la idiosincrasia del país. En la primera de ellas, la más descriptiva, el autor relata sus primeros 16 años de vida en un ejercicio innovador: “No hay mucha información de la cultura rural de mi país porque vivimos en una sociedad polarizada; solo existen los que tienen y los que no tienen”.

    A este lo siguió Hecha y desecha en El Salvador, una propuesta de ficción con una protagonista que no sabe si odiar o amar sus raíces culturales, tal y como se desprende del juego de palabras del título. “Los sinsabores del personaje están más asociados con problemas socio-familiares que con la cultura en sí misma”. En el trasfondo de todo un simple mensaje: en muchos casos, la felicidad no tiene nada que ver con cultura, sino con las condiciones familiares.

    En la más reciente Anarquía Teológica, el autor compila las experiencias del ateo protagonista en un intento de cuestionar las complejas realidades religiosas y sociales del país.

    Futurismo y humor

    El dilema vuelve a estar presente en la obra más futurista –pero no por ello menos realista– del escritor, Futuro invisible, una brillante hipótesis sobre el final de la humanidad con una cuestión central, ¿dónde comienza y termina la vida? En el trasfondo, una critica a la tecnología: “El deseo de transcendencia deja a la humanidad a costa de la tecnología, la cual al final es en sí misma Satanás”.

    Su publicación más reciente, ¡¡Ja, ja, ja!! Bromas de mal gusto, recoge de nuevo el patrón novelístico al que el autor nos tiene acostumbrados con un personaje protagonista que cuestiona la realidad. Sin embargo, lo hace esta vez desde la “filosofía del humor” donde la persecución de la felicidad se aborda en base a la comedia: “La vida es una broma de mal gusto y el personaje busca la coherencia en todo esto”, reconoce.

    Palibrio, una puerta a la libertad de expresión

    “Lo que escribo está supuesto a estar escrito”. De la misma forma como le sucede a gran parte de sus personajes, nuestro autor asegura que la escritura es la única forma que tiene de liberar su espíritu y difundir la propia existencia: “Mi vida es un viaje, una jornada, una aventura hacia lo desconocido”.

    En base a esta necesidad que el define como “el deseo de proyectarme a mí mismo en el ámbito literario”, el autor empezó a buscar editoriales con “buenos servicios y buena reputación” y nos encontró. Valora ante todo “la libertad que uno tiene para escribir” y la acogida que damos a los autores noveles para proyectar ideas y sueños. “No me equivoqué de compañía. Palibrio es sin duda una de mejores editoriales y con la cual uno puede lograr lo que se propone”, añade.

    Con dos libros nuevos en camino –uno sobre los efectos de la música y otro de vocación más religiosa– que se sumarán próximamente a los ocho anteriores, López aconseja a los autores que aún no se han decidido “a desafiar su propia creatividad” escribiendo y publicando. Él no solo lo ha hecho sino que actualmente publica un promedio de tres libros al año. ¡Y esperamos que siga haciéndolo!