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  • Nuestro autor destacado del mes es...

    Jaime Villegas

    Es tiempo del verdadero aprendizaje, de la educación interactiva, del fin de la repetición, del cambio pedagógico, de las enseñanzas que buscan porqués. Es tiempo de la crítica constructiva al sistema pero, ante todo, es tiempo de encontrar soluciones que revolucionen los preceptos educativos. En definitiva, es tiempo de leer las tres obras que Jaime Villegas ha publicado con Palibrio.

    Está gestando una revolución copernicana en el ámbito educativo. Porque lleva más de 30 años dando vueltas a cuestiones que atañen a esta disciplina y la experiencia le ha dado las herramientas pero también porque es un apasionado de la enseñanza. Y el compromiso se nota en los resultados.

    Jaime Villegas, nuestro Autor Destacado del mes de octubre, lleva a término este compromiso con dos obras eminentemente teóricas y una tercera que agrega práctica y materiales a su tesis inicial: “Ha llegado el tiempo de aprender, no sólo de enseñar”.

    Para conseguirlo, sus libros ensalzan el poder de la innovación y dejan atrás la habitual transmisión de conocimiento fijado propia de las instituciones educativas. Contribución a la crítica de la educación, Nueva contribución a la crítica de la educación y Educación para la mente y la sociedad son tres valientes aportaciones para repensar el actual paradigma educativo desde la pluma de un intelectual cuya mente, según reconocen algunos de sus compañeros, “corta como una navaja”.

    Aprendizaje desde la experiencia y la comprensión

    “Sigue siendo artesanal, aleatoria y sólo para unos cuantos. No tiene ni idea de cómo hacer que otros aprendan”. Nadie diría que tan dura crítica al ámbito educativo llega de la voz de alguien que convive diariamente con las bondades y puntos negros de este mismo sistema.

    Pero como la crítica por la crítica adolece de manca de solidez e imaginación, nuestro autor no se queda en los fáciles juicios de opinión. El profesor Villegas agrega valor añadido a través de unos conceptos y pautas de actuación asentados, tal y como explica, en los principios esbozados por sus “héroes epistemológicos” y, en concreto, por el filósofo mexicano Don Antonio Caso. A nivel muy general, la solución que pide el actual sistema educativo pasa por “la incorporación del conocimiento tácito o de experiencia al aprendizaje”. O lo que es lo mismo, hay que buscar el por qué de las cosas.

    En su primera publicación con Palibrio, Contribución a la crítica de la educación, el autor expone las bases de un modelo interactivo que desarrolla de forma más específica en las obras posteriores. Un modelo educativo que, después de haber quedado “rezagado por su carácter industrialista”, pide ahora a gritos una actualización para adaptarse a la democratización de las sociedades actuales.

    Materiales didácticos

    Por ello, el método Villegas propone recuperar idea griega de educación y el conocimiento como acción-cognición para un aprendizaje comprensivo basado en el uso del sistema ABP rediseñado, su particular aporte a la ciencia del aprendizaje.

    Pese a ser una continuación de la obra anterior, Nueva contribución a la crítica de la educación aporta como novedad el descubrimiento de los llamados “inhibidores del aprendizaje” así como una faceta más pedagógica otorgada gracias a los materiales didácticos en CD y versión impresa que incluye.

    Este libro incide en “la desviación del pensamiento infantil hacia la memorización mecánica de contenidos que el niño asume como aprendizaje adaptativo” pero propone unas nuevas pautas de actuación basadas en “aprendizaje en equipo, comunicación horizontal, diálogo abierto y productivo e interactividad reticular”, entre otras.

    Tal y como apunta el autor, ambas publicaciones se dirigen principalmente a los docentes pero tienen también una vocación más generalista que beneficiaría, si aplicaran sus preceptos, a “funcionarios y administradores de la educación que desconocen las bases científicas sobre las cuales debe construirse un sistema educativo que rinda frutos”. Como pueden apreciar los lectores, se trata de obras de aplicación universal, sin límites de niveles educativos ni modalidades.

    De la teoría al aula, la verdadera interactividad

    La aplicación o el cómo materializar la teoría en el aula llega de la mano de la tercera obra de Villegas, Educación para la mente y la sociedad, donde la interacción con el alumno cobra verdadera importancia en la construcción del aprendizaje.

    “Es necesario elevarse de la didáctica de salón para disponerse a diseñar, elaborar, aplicar y evaluar psicopedagógicamente materiales no lineales y recrearlos por cuenta propia”. Una forma de enseñanza que implica, utilizando la metáfora del propio autor, “abandonar a Confucio y dejar entrar en la mente a Sócrates; dejar de asumir la transmisión como pedagogía total”.

    Se trata entonces de poner fin a la linealidad de los libros de texto sobre la cual se ha basado tradicionalmente la práctica educativa y construir los contenidos desde la participación de todo el grupo de alumnos. La figura del profesor que-todo-lo-sabe pierde protagonismo a favor de un conocimiento creado por todos: “La educación debe basarse en aprovechar lo que ya sabemos para ir adelante”, apunta el autor.

    Y es que si bien la educación ha conseguido llegar a grandes masas de población aumentando así los índices de alfabetización, el problema recae según el punto de vista de Villegas en que ese incremento no se refleja en la calidad del mismo. Parafraseando al psicólogo y formado Roger Schank, “la educación es insuficiente como siempre lo ha sido”.

    Autopublicación, la “única opción editorial inteligente”

    Pese a las nada menospreciables contribuciones que nuestro autor desarrolla en sus tres obras, asume también que éstas no nutrirán el hambre intelectual del gran público sino únicamente de los especialistas de su México natal: “No tengo público; si lo tuviera, si muchos se interesaran, comprendieran y me ayudaran, no habría problema en la educación”.

    Este es también el motivó que lo empujó a inclinarse por la autopublicación: “Era la única opción editorial inteligente porque lo que escribo es conocimiento de frontera para el que no hay mercado comercial que interese a editoriales tradicionales y mi Universidad carece de recursos económicos”.

    Por ello, el de Palibrio le parece “un gran servicio a la cultura y a la educación”. No sólo por su fórmula de edición sobre pedido –la cual, en su parecer, copará todas las publicaciones en un futuro no muy lejano- sino por la profesionalidad de sus servicios: “Me apoyaron y orientaron en todo lo relativo a la edición de mis libros con una asistencia excepcional y una atención esmerada”. Y nos pide un último favor: “Por favor, no bajen la mira ni permitan que se desvanezca el principio bajo el cual nacieron”. ¡Prometido!

    Entre tantas eruditas apreciaciones de nuestro autor, nos quedamos definitivamente con el amor incondicional por la educación que transmiten todas sus obras: “Creo que la mejor filosofía es la filosofía de la educación y que todavía es mejor la ciencia del aprendizaje”. Nosotros ya hemos aprendido mucho con sus libros, ¿quién más se atreve?